LA FAMILIA COMO TRANSMISIÓN DE VALORES
La “crisis” de la familia y
los diferentes modelos de la estructura familiar son abordados, desde una
perspectiva sociológica, como marco real para una educación en valores en el
ámbito de la familia. Se defiende el papel fundamental de la familia como
estructura de acogida, de reconocimiento del recién nacido. En ella encuentran
los hijos las “condiciones ambientales” imprescindibles para el aprendizaje de
los valores: el clima moral, de seguridad y confianza, de diálogo y
responsabilidad que haga posible, desde la experiencia, la apropiación del
valor. No se contemplan otros enfoques de carácter cognitivo en la educación
familiar. Se parte de la necesidad de hacer de la experiencia en
el ámbito familiar la situación privilegiada e insustituible para el
aprendizaje de los valores morales. La familia educa más por lo que “hace”
que por lo que “dice”.
La familia tiene preferentemente estas
funciones en la transmisión de valores:
- Función de personalización: Formar la persona es potenciar su
libertad, su conciencia y su responsabilidad. Para la familia cristiana esta
función consiste en colaborar con el proyecto de Dios, de quien la persona es
imagen y semejanza.
- Función de socialización: La tarea de la familia consiste en
lograr que sus miembros busquen más el ser-para-los-demás en un ambiente donde
predomina el individualismo y la deshumanización.
- Función afectiva: “El amor es la única respuesta al
problema de la existencia humana” (E. Fromm). La persona sólo se humaniza si es
amada y es capaz de amar.
- Función de transmisión de valores: De los padres hacia los hijos, en un
proceso natural que se desenvuelve mediante la convivencia y el diálogo
familiar. Esta transmisión de valores en la familia no se realiza de forma
sistematizada, sino a través de la vida diaria y la vivencia y experiencia de
la comunicación conforme con unas convicciones profundas.
Todo esto evidentemente que no carece de sentido y es
fundamental a la hora de transmitir los valores esenciales a nuestros hijos.
Considerando la familia como un valor imprescindible en sí misma, al margen de
religiones, ideas políticas, estudios o no,… antes de nada están los valores
que la familia transmite: el respeto hacia los demás, el afecto a los amigos,
el amor a nuestros seres queridos, etc. porque a pesar de ser un tópico “pobre”
si no somos buenas personas y respetamos al que tenemos al lado no somos nada.
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