lunes, 30 de diciembre de 2013

LA FAMILIA COMO TRANSMISIÓN DE VALORES

La “crisis” de la familia y los diferentes modelos de la estructura familiar son abordados, desde una perspectiva sociológica, como marco real para una educación en valores en el ámbito de la familia. Se defiende el papel fundamental de la familia como estructura de acogida, de reconocimiento del recién nacido. En ella encuentran los hijos las “condiciones ambientales” imprescindibles para el aprendizaje de los valores: el clima moral, de seguridad y confianza, de diálogo y responsabilidad que haga posible, desde la experiencia, la apropiación del valor. No se contemplan otros enfoques de carácter cognitivo en la educación familiar. Se parte de la necesidad de hacer de la experiencia en el ámbito familiar la situación privilegiada e insustituible para el aprendizaje de los valores morales. La familia educa más por lo que “hace” que por lo que “dice”.

La familia tiene preferentemente estas funciones en la transmisión de valores:
- Función de personalización: Formar la persona es potenciar su libertad, su conciencia y su responsabilidad. Para la familia cristiana esta función consiste en colaborar con el proyecto de Dios, de quien la persona es imagen y semejanza.
- Función de socialización: La tarea de la familia consiste en lograr que sus miembros busquen más el ser-para-los-demás en un ambiente donde predomina el individualismo y la deshumanización.
- Función afectiva: “El amor es la única respuesta al problema de la existencia humana” (E. Fromm). La persona sólo se humaniza si es amada y es capaz de amar.
- Función de transmisión de valores: De los padres hacia los hijos, en un proceso natural que se desenvuelve mediante la convivencia y el diálogo familiar. Esta transmisión de valores en la familia no se realiza de forma sistematizada, sino a través de la vida diaria y la vivencia y experiencia de la comunicación conforme con unas convicciones profundas.


Todo esto evidentemente que no carece de sentido y es fundamental a la hora de transmitir los valores esenciales a nuestros hijos. Considerando la familia como un valor imprescindible en sí misma, al margen de religiones, ideas políticas, estudios o no,… antes de nada están los valores que la familia transmite: el respeto hacia los demás, el afecto a los amigos, el amor a nuestros seres queridos, etc. porque a pesar de ser un tópico “pobre” si no somos buenas personas y respetamos al que tenemos al lado no somos nada.  


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